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Se deben tomar las siguientes precauciones antes de introducirse en una sauna:

Las personas que padecen determinadas enfermedades del corazón, pueden tener problemas, ya que al sudar se concentran los fluidos corporales, tornándose la sangre más densa, pudiendo provocar un ataque cardiaco. Los especialistas recomiendan que en caso de hipertensión o cardiopatía consultar con el médico la conveniencia o no de acudir a una sauna.

Hay estudios médicos que advierten de que el abuso de las sesiones de sauna puede ser perjudicial para la vida sexual. El calor de la sauna puede disminuir la cantidad y calidad del semen, y en el caso de las mujeres, ocasionar fuertes hemorragias menstruales e incluso parar la ovulación.

Estudios realizados en EEUU, demuestran que los bebés nacidos de mujeres que utilizan la sauna a menudo tienen el doble de probabilidades de padecer espina bífida, debido al excesivo calentamiento del útero. Por ello, se advierte que las mujeres embarazadas no debe acudir a saunas y las que planeen quedarse embarazadas deberían limitar cada sesión a 15 minutos entre periodos de enfriamiento.

No es bueno entrar en la sauna con el estómago vacío o muy lleno. Se deben dejar transcurrir como mínimo una hora desde la comida. Tampoco se debe entrar cansado.

Durante la sesión no se debe beber líquidos, ya que no se produciría la desintoxicación corporal. Después, es recomendable tomar zumos o agua mineral.

Para no cargar la respiración y la circulación, no se deben realizar ejercicios de gimnasia dentro de la sauna, ni hablar.

 

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